La cebolla es una planta herbácea originaria de Asia y cercano Oriente, que ya era conocida por las grandes civilizaciones miles de años antes de nuestro era. El tallo mide unos 80 cm de altura, es duro, hueco, y crece durante el segundo año de vida de la planta. Sus hojas son cilíndricas y algo más cortas que el tallo. Las flores son de color blanco y se reúnen en un ramillete globuloso. La cebolla es un bulbo redondo, cubierto por una membrana brillante y delgada, de color blanco rojizo. Se recolecta en verano.
Se utiliza la cebolla en forma cruda, en extracto, jarabe, preparado con vino o en decocción. Sirve para curar el resfriado, la gripe y la tos; también ayuda a expectorar. El bulbo crudo ayuda a eliminar líquidos y a combatir infecciones. El bulbo en cataplasma sirve para cicatrizar las heridas y tumoraciones. La cebolla, en sus diferentes preparaciones también se usa para bajar las inflamaciones, combatir el reuma y regular la circulación sanguínea.
El ungüento de cebolla puede ser muy útil en caso de sufrir vértigo a causa de problemas cervicales. Para realizar este ungüento, rehogar media cebolla en seis cucharadas de aceite durante 5 minutos; a parte derretir 20 gramos de cera y mezclarla con la cebolla aplastando bien hasta hacer un ungüento. La misma debe de aplicarse con las manos calientes y con masajes suaves.



