El extracto, es un proceso farmacológico. Se trata del producto que se obtiene como resultado de la evaporación de una maceración en agua o en una solución alcohólica. Se utiliza diluido, a razón de una cucharada de extracto por cada 200 ml de agua. El extracto de árnica es muy apreciado para contusiones.
El jugo, es una técnica compleja. Se obtiene exprimiendo la planta fresca. Para extraer el jugo de algunas plantas muy secas o leñosas, hay que someterlas primero a la acción del agua caliente. El jugo puede ingerirse o utilizarse externamente para curar heridas. El de llantén es un remedio muy tradicional para el tratamiento de la tos.
Por otro lado la maceración, se prepara dejando reposar la planta, durante unas cuantas horas, en agua fría o fresca. Se utiliza para extraer de las plantas los principios que son inestables frente al calor. La maceración de zarzaparrilla constituye un buen remedio depurativo, que estimula la limpieza del organismo.
Por último la infusión, es el procedimiento más utilizado. Se prepara echando agua hirviendo sobre la parte de la planta a utilizar, habitualmente las flores o las hojas, y se deja reposar unos minutos. Si se desea, se puede edulcorar con miel, jarabe de manzana o azúcar.


