El espino albar es un arbusto originario de Europa, norte de África y zona occidental de Asia, que suele crecer en regiones de clima templado. Su corteza es lisa y de color gris claro, y puede alcanzar hasta 9 metros de altura.
Sus ramas son aguzadas, como espinas. Sus hojas son de color verde brillante, y de forma lobulada con bordes finamente dentados. Las flores crecen en ramilletes, son de color blanco y desprenden un olor muy agradable. El fruto es de color rojo brillante, redondeado y con una sola cámara en su interior. Las hojas y la flor se recolectan en primavera y los frutos cuando están maduros.
Como recogen diversos herbarios medievales, el espino albar se utilizaba en la antigüedad como diurético y para las dolencias renales y de vesícula. Su uso como tónico cardíaco es más reciente y se remonta al siglo XIX. Este se toma en dosis moderadas y no se debe prolongar los tratamientos.
Las hojas, flores y frutos en tintura o infusión sirven para mejorar el estado cardíaco en general, por permitir la vasodilatación coronaria. Refuerzan el tono cardíaco, por lo que se recomienda para las arritmias.


