El apio es una planta que crece cada dos años, originaria de Europa, África y América, de unos 90 cm de altura. Su tallo es un hueco y estriado, y sus hojas brillantes y segmentadas. Desarrolla las flores en forma de sombrilla, pequeñas y de color blanco verdoso. Su fruto también es pequeño y de forma redondeada, y se recolecta desde el verano hasta el otoño. Toda la planta desprende un penetrante olor.
Las semillas tienen propiedades diuréticas y sirven para eliminar los gases intestinales. Tanto las semillas como el jugo de apio tienen propiedades depurativas. Las semillas se usan también para tratar afecciones como el asma y la bronquitis. En combinación con otras hierbas, su aceite se utiliza para regular la presión sanguínea.
Se debe de evitar el apio en caso de padecer afecciones renales agudas o cistitis. También es contraproducente durante el embarazo. Los ingredientes consisten en: 2,5 gramos de semillas de apio, 1 taza de agua. Se machaca las semillas de apio, luego cuando hierva el agua, retirar del fuego y echar las semillas machacadas. Dejar reposar de 5 a 10 minutos y por último colar. Beber una taza de infusión caliente varias veces al día. Como antiséptico y en el tratamiento de artritis y gota, debiendo tomar una taza al día.



