El anís procede de Egipto, Grecia y Oriente Medio y se cultiva en climas cálidos. Es una planta herbácea anual, de tallo rolizo y ramificado en lo alto, llegando a alcanzar 50 cm de altura. Sus hojas tienen formas diferentes, según la altura del tallo en las que crecen. Florece en verano; sus flores son blancas y de pequeño tamaño. La recolección debe de realizarse bien entrando en la época del verano, en las primeras horas del día.
Las semillas tomadas en infusión abren el apetito, eliminan los gases intestinales, actúan como tónico estomacal y alivian los cólicos de la población infantil.
Las semillas, también en infusión, producen un efecto terapéutico en las afecciones bronquiales. La infusión de semillas, finalmente sirve para aumentar la secreción de la leche en las madres que amamantan. El anís a su vez sirve como remedio para aliviar la hernia de hiato la cual consiste en tomar una infusión elaborada con una pizca de anís, otra de salvia y una última de verbena. Esta infusión se debe de tomar después de las comidas. No se debe administrar esencia de anís a los niños y se debe de reducir su administración en los adultos.



